La bagatela: el antepasado
El pinball desciende de la bagatela, un juego de mesa muy popular en la Francia del siglo XVIII. Los jugadores usaban un taco para lanzar bolitas por una mesa inclinada sembrada de clavos hasta unos agujeros que daban puntos. El nombre suele relacionarse con el Château de Bagatelle, cerca de París, donde, según cuenta la historia, se jugó una versión en una fiesta para el rey Luis XVI.
La bagatela cruzó a Gran Bretaña y a Estados Unidos en el siglo XIX. En 1871 Montague Redgrave, un inventor de origen británico instalado en Cincinnati, patentó unas mejoras que incluían un muelle en espiral y un lanzador para disparar la bola. Ese lanzador sigue a la derecha de casi todas las máquinas de pinball.
Los años 30: nace el pinball de monedas
Durante la Gran Depresión, las pequeñas bagatelas de monedas se convirtieron en un entretenimiento barato para bares y tiendas. Los primeros éxitos fueron mesitas de mostrador sin nada de electricidad: echabas una moneda, lanzabas un puñado de bolas y las veías caer entre los clavos hasta los agujeros. Varios de los fabricantes que dominarían el pinball durante los sesenta años siguientes nacieron en esos años en Chicago, y uno de ellos incluso tomó su nombre de un éxito temprano llamado Ballyhoo.
La electricidad llegó en un par de años, con timbres, luces y expulsores de solenoide. Y llegó también el tilt. Los jugadores habían aprendido a levantar y sacudir las máquinas para dirigir la bola, y al diseñador Harry Williams se le atribuye el mecanismo que detenía la partida cuando alguien empujaba demasiado.
El pinball, en el banquillo: las prohibiciones
Antes de las palas, el jugador solo podía lanzar y empujar, así que el resultado se parecía mucho al azar. Algunas máquinas, además, pagaban premios. Para muchas autoridades el pinball era sin más un juego de apuestas, y las ciudades empezaron a prohibirlo.
La prohibición más famosa llegó a Nueva York en 1942. El alcalde Fiorello La Guardia mandó requisar las máquinas, y las fotos en las que las destroza a mazazos se hicieron célebres. Chicago y Los Ángeles también prohibieron el pinball, y la prohibición de Nueva York duró hasta 1976. El pinball sobrevivió en otras ciudades y países, pero durante más de treinta años arrastró una imagen de mala fama.
1947: las palas lo cambian todo
En 1947 una máquina llamada Humpty Dumpty estrenó las palas controladas por el jugador. Tenía seis palas pequeñas, tres a cada lado del tablero, y por primera vez el jugador podía devolver la bola hacia arriba en lugar de mirar cómo caía. En uno o dos años los diseñadores se quedaron con la disposición que se sigue usando hoy: dos palas abajo, enfrentadas, sobre el desagüe.
Las palas convirtieron el pinball en un juego de habilidad. En los cincuenta y los sesenta las máquinas electromecánicas se hicieron más ricas, con multibola, dianas abatibles y spinners, y el pinball se volvió un fijo de cafeterías, boleras y salones recreativos.

1976: el tiro cantado
La prohibición de Nueva York terminó con una de las grandes leyendas del pinball. En 1976 el escritor y jugador Roger Sharpe declaró ante miembros del Ayuntamiento de Nueva York que el pinball era un juego de habilidad. Para demostrarlo anunció exactamente a qué carril iba a mandar su siguiente lanzamiento, y lo metió. El Ayuntamiento votó a favor de legalizar el pinball, y otras ciudades siguieron el ejemplo.
Estado sólido, voz y matriz de puntos
A mediados de los setenta los fabricantes sustituyeron los relés por microprocesadores. Las máquinas de estado sólido podían recordar lo que había pasado en bolas anteriores, llevar reglas más complejas y reproducir sonido electrónico. Las primeras máquinas de pinball que hablaban aparecieron a finales de esa década.
El auge de los videojuegos a principios de los ochenta golpeó duro al pinball, pero la industria volvió con más fuerza. En 1991 llegaron las primeras máquinas con pantalla de matriz de puntos, capaces de mostrar animaciones y minijuegos, y los primeros noventa fueron una edad de oro: mesas con licencias de películas y series se vendían en cantidades que no se veían desde hacía décadas. La máquina más vendida de la era moderna, de 1992, suele situarse en torno a las veinte mil unidades.
Declive y resurgimiento
A finales de los noventa los salones recreativos menguaban y las consolas domésticas arrasaban. En 1999 uno de los mayores fabricantes abandonó el pinball, y durante años una sola gran empresa siguió fabricando mesas nuevas. El pinball parecía una reliquia.
Pero volvió. En la década de 2010 aparecieron fabricantes nuevos, los coleccionistas domésticos se convirtieron en un mercado importante, los bares volvieron a instalar máquinas y el pinball competitivo creció hasta tener ligas, torneos y rankings mundiales. Las mesas modernas añaden pantallas LCD y actualizaciones en línea, pero la bola de acero y las dos palas sobre el desagüe siguen siendo la disposición que los jugadores conocieron a finales de los cuarenta.
Un juego, muchos nombres
El pinball viajó bien y fue cogiendo nombres locales. En alemán, francés e italiano a la máquina se la llama simplemente flipper. En España la palabra de toda la vida es petaco, y todavía hay quien habla de «la máquina de petacos» del bar. En Brasil, fliperama significó primero pinball y después pasó a nombrar los salones recreativos de los ochenta y noventa. Japón desarrolló el pachinko, un primo vertical que también nació de juegos al estilo de la bagatela pero que se juega de forma muy distinta.
De las pantallas a los navegadores
El pinball saltó a las pantallas en cuanto los ordenadores domésticos pudieron dibujar una bola. Las mesas de PC de los noventa se siguen recordando con cariño (les dedicamos una guía del pinball clásico de PC), después llegaron las consolas y los móviles, y hoy una mesa con física completa funciona en una pestaña del navegador.
Bubble Pinball forma parte de ese último capítulo. Conserva las piezas que nos dejó la historia, el lanzador de la bagatela, las palas de 1947, el tilt de los años treinta, los tirachinas, los bumpers, las rampas y la multibola, y añade una regla de color: una burbuja solo se rompe cuando la golpea una bola cargada con su color. La campaña gratis tiene 100 mesas en cinco mundos y carga en segundos en el móvil o el ordenador. Juega gratis y tendrás noventa años de pinball en las manos.

Preguntas frecuentes
¿Cuándo se inventó el pinball?
El pinball nació de la bagatela, un juego de mesa francés del siglo XVIII. El pinball de monedas apareció a principios de los años treinta y las palas llegaron en 1947.
¿Por qué se prohibió el pinball?
Antes de las palas el resultado dependía sobre todo del azar, y algunas máquinas pagaban premios, así que muchas ciudades trataron el pinball como un juego de apuestas. Nueva York lo prohibió de 1942 a 1976.
¿Cuál fue la primera máquina de pinball con palas?
Humpty Dumpty, de 1947, con seis palas a los lados. La disposición de dos palas abajo llegó poco después.
¿Se puede jugar al pinball en internet hoy?
Sí. Bubble Pinball es un pinball gratis que funciona en el navegador del móvil, la tableta o el ordenador, sin descargas.